viernes, 3 de febrero de 2012

Si te sientes distinto, si de repente todo gira hacia en diferente sentido. Si sueñas o si dejas de hacerlo. Si cualquier día te pierdes, o si nunca te encuentras. Si, por casualidad, alguna vez dejas de soñar. Si no sabes que hacer, si pequeños cristales azules cortan tus gestos; si tu boca, como un secreto, decide cerrarse. Si tu barco naufraga, o si pierdes el norte, piloto. Si te falta mi roce, o si te llenan mis labios, estaré siempre; si tu cama se queda sin chica, si no te convence tu vida, estaré siempre; si decides saltar, si decides quedarte, si prefieres perderte en la brisa. O si no. 

Tuya, siempre, yo.

sábado, 7 de enero de 2012

Como nos dijo,

Una bahía donde los barcos
      llegan y se van

llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
                                  y se van

pero vos
por favor
             no te vayas.

      Mario Benedetti.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Tú.

Sólo imagínatelo. Si ya es bonita nuestra historia, cuánto lo será en unos años más. Me regalaste tus besos, momentos, tantas promesas, tan pocas lágrimas, largas esperas y noches enteras. Todo me lo regalaste a mí. Me regalaste el amor, me prometiste algo más, y yo te prometo, por lo menos,  el tiempo que tú necesites para dármelo todo. Y ese viaje a París. Que aunque tú no lo sepas, he hablado con él, y se alegra mucho de que vayamos.

Con el pelo blanco.

Estaba cansado. No sólo hoy, que había dormido poco y mal. Estaba cansado de envejecer. El tiempo había marcado sus arrugas y había determinado sus pasos. Había configurado sus momentos más tiernos y había dado vida a esa mujer. Le debía tanto al tiempo, y el tiempo le debía tan poco a él que, más pronto que tarde, jugaría con su existencia. Él no tenía miedo a morir, pero sí tenía miedo a la muerte. El tiempo había acabado con esa mujer y a él le había concedido los días suficientes como para sufrir por ello. "Te equivocaste", culpaba al tiempo mientras nada: "No se nos habían acabado los momentos. Te equivocaste tanto, viejo amigo."

Pero yo no sé si habrá respondido a alguien el tiempo. Asumido estaba que se iría sin respuestas. 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Leyendo en braille.

Se van, mi cielo con tus besos. Están bailando solos, cogidos de la mano. Déjales y no molestes. Han puesto el cartel al revés en la puerta del hotel. Llamamos mil veces, intentamos que abrieran. Dejémoslo ya. Y ellos, ausentes, se beben nuestro champagne. Están brindando juntos, sintiéndose valientes. Déjales y no grites. Que si no quieren abrir, estarán cenando caro. Mi cielo lleva mi encaje y tus besos el color de tus ojos. Se miran, se tocan, se acarician y cumplen todo lo que nosotros no hemos podido alcanzar. 

Y tú y yo, como dos tontos, agonizando seguiremos golpeando una puerta de acero blindada. Manchando el recuerdo de su noche y, como dos locos, sin darnos cuenta de que lo hacemos. Mientras ellos se siguen queriendo, nosotros caemos y morimos de envidia. No empujes más, estarán con el postre. Es probable que lo que esté pasando ahora detrás de esa puerta sea tan bonito, que no podamos entenderlo. 'Adoro-te' dicen tus besos y mi cielo está observando cada uno de sus rasgos. 

No llores, sólo se van. Supongo que mi cielo ha volado demasiado alto y se ha llevado tus besos, dejándonos al margen de esta historia. Alegrémonos del tiempo, por favor.

martes, 18 de octubre de 2011

Y nos matamos a besos.

Que al volarte, quedé sin alas. Que al volarte, sin cielo y sin ganas. Sin las yemas de mis dedos, sin sueño, sin quererlo al volverte ciego. Que al volarte, he perdido el rumbo. Que al volarte, volé la música y volvió mi miedo. Que lo siento por volarte.

Volé el papel, volé las tardes. Volé tu cama y volé el mirarte. Volé los verbos mal conjugados. Volé mi arte al echar los dados. Volé tu suerte, volé mi suerte y todos tus besos en mi frente, al volarte. Tu voz, sin embargo, retumbando aquí dentro, aquí abajo. Las alas que me diste, te las devuelvo; ahora mi cielo, es tu cielo. Que por volarte, lo siento. Por tonta, por esa diagnosticada fobia a tener miedo.

jueves, 6 de octubre de 2011

Más alto.

Como si saltara. Como si diera un salto enorme. Y ya arriba, no sé que de cosas podríamos sentir. Porque no soy sólo yo. Tú no sabes la de maripositas que pueden posarse en tu estómago cuando yo llegue tan arriba, donde estás tú. 

Pero si caigo, caigo mucho más abajo de lo que antes era mi suelo.