lunes, 29 de agosto de 2011

De sangre.

"Y con este ron viejo en la mano,
Brindaré por el futuro padre de mis hijos y por ellos mismos. Por mi prima, y por su siguiente familia. Brindaré por todos los deseos que se han cumplido. Brindaré por los que quedan por cumplir, y por los que aún no hace falta que se cumplan. Brindaré por vosotros y por nadie más. Por el aire, por el agua y por el Sol. Brindaré por aquellos que deberían estar conmigo, por los que están y por los que estarán. Pero no por los no debieron estar nunca. Brindaré por el siguiente chupito y por lo que brindemos después. Brindaré por la familia, por mi sangre y brindaré con orgullo. Por mi madre, su madre y la madre de su madre. Por el juego, y por ganar, pero nunca brindaré por algo que no existe, como el azar o el destino. Brindaré por esa boda de 1904 que construyó mi nombre. Gracias, Toribio; gracias, Balbina. Por juntar los apellidos Puente Morán, vuestra tataranieta brinda hoy por vuestras lápidas. Por ese libro rojo lleno de esencia que pronto tendré que continuar. Por León. Por mi vida." Chin chin

sábado, 27 de agosto de 2011

León.

Y sus caminos. Y sus estrellas, su brisa, su frío, sus tardes y cuando se pone el Sol. Y que por las mañanas, lo primero que vea, sea su luz. No me hace falta mi aire, no me hace falta ni el mío, ni el de nadie. Qué pena que el aire más libre, te deje sin respiración. Qué pena, que el cielo más bonito, te haga cerrar los ojos para sentir su color. Qué pena que mil estrellas me cieguen, y me hagan pasar las noches con otros, para pasar de ellas. Qué pena que las fugaces sólo se vean caer allí, que es donde menos deseos necesito pedir. Qué pena que ese olor no se quede para siempre, y qué pena da que lo que más echas siempre de menos, es lo que te llena más. Qué pena, que las personas que lo construyen te hagan esperar 365 días antes de abrazarles otra vez. 

Y qué bonito. Y cuánto me alegro, Villalibre. Un placer, otra vez. 



Hay sólo dos cosas que hacen que me guste la palabra 'volver'. Hay sólo dos cosas que consiguen hacerme llorar de felicidad. Sólo dos que me quitan el sueño, que me hacen contar los días, que me llenan el corazón. Hay sólo dos cosas, sólo dos, que han cambiado siempre, y para siempre, mi vida. Sólo dos que me han hecho definir 'felicidad'. Que me hacen ser yo, y estar contenta por serlo. Y son las dos cosas que más me empujan hacia delante ahora mismo.

Y es León, y eres tú. Y tan grande como es Castilla, tan grande como eres tú, me lo podía llegar a imaginar.

martes, 2 de agosto de 2011

Volver a verte, amor.

Son mil sentimientos por segundo. Es que te quedes tan quieta y tan callada que, entre los dos, se mezclen los sonidos de los dos corazones. Son muchas noches esperando. Son muchos cristales rotos, son muchos gritos, mucho dentro de mí. Es como si coges todas las estrellas que contamos y las escondes en mi pecho. Es como si fueras dejando que se apague, una a una. Es una reacción en cadena. Es renacer, es sentirte viva, segura de ti misma. Son millones de esferas diminutas destrozándose unas a otras, bailando, retorciéndose, en ebullición, lo que hace que mis mejillas se pongan tan rojas. Son un centenar de pequeños nudos de hielo los que hacen que mis ojos brillen. Son infinitos hilos de cristal los que hacen que me tiemblen las manos al tocarte. Cantidades imposibles de agujas invisibles las que enredan mis palabras. Y es lo más bonito que has podido regalarme ahora.

Cuando sientes que luchar ya no tiene sentido, y pruebas por última vez, la victoria te pilla tan al descubierto que te toca el alma. Otra vez el latir del corazón. No sabes qué cerca he estado de dejar de creer. No sabes qué cerca he estado de volver a levantar mis muros. No sabes qué cerca has estado de perderme. No sabes qué lejos se quedó aquello de sentir cuando sentí que te perdía.