martes, 2 de agosto de 2011

Volver a verte, amor.

Son mil sentimientos por segundo. Es que te quedes tan quieta y tan callada que, entre los dos, se mezclen los sonidos de los dos corazones. Son muchas noches esperando. Son muchos cristales rotos, son muchos gritos, mucho dentro de mí. Es como si coges todas las estrellas que contamos y las escondes en mi pecho. Es como si fueras dejando que se apague, una a una. Es una reacción en cadena. Es renacer, es sentirte viva, segura de ti misma. Son millones de esferas diminutas destrozándose unas a otras, bailando, retorciéndose, en ebullición, lo que hace que mis mejillas se pongan tan rojas. Son un centenar de pequeños nudos de hielo los que hacen que mis ojos brillen. Son infinitos hilos de cristal los que hacen que me tiemblen las manos al tocarte. Cantidades imposibles de agujas invisibles las que enredan mis palabras. Y es lo más bonito que has podido regalarme ahora.

Cuando sientes que luchar ya no tiene sentido, y pruebas por última vez, la victoria te pilla tan al descubierto que te toca el alma. Otra vez el latir del corazón. No sabes qué cerca he estado de dejar de creer. No sabes qué cerca he estado de volver a levantar mis muros. No sabes qué cerca has estado de perderme. No sabes qué lejos se quedó aquello de sentir cuando sentí que te perdía. 

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