Eres tú el que debería estar pasando las noches dándose putos golpes contra la pared y destrozándose las uñas con los dientes. Llorando, jodiéndose día a día que pase. Eres tú el que debería sentir esos clavos atravesándole la piel. Empezó en junio, acabó en junio. Del amor, al odio.
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