miércoles, 5 de octubre de 2011

Carta con destinatario Destino.

Quítanos uno a uno los besos, aráñalos, hazles sangrar. Róbanos esas noches de sexo, desaparécelas, juega con su amor. Intenta entender todo lo que hemos luchado para que esto siga adelante y ponle a prueba. Hazle elegir entre la vida y mi vida, quítale sus sueños, mátale las ganas, tiémblale lo seguro y déjale ciego. Asiéntale su juventud y madúrale los días. Cósele los rotos, báilale lo estático y rompe sus pilares. Cómele las fichas, sácale de juicio, átale al destino y haz que llore. Pero hazlo con cuidado, no le hagas ningún daño, no le sufras todos los latidos que hemos compartido. Y pregúntale si está dispuesto a sufrirlos por mí. Y dime si pronuncia mi nombre.

Necesito la respuesta. Por si viene alguien que pasea, se me acerca y, después de preguntarme por la hora, me promete el cielo sin avisar y me hace volar por encima de Madrid, tan alto, tan fuerte, tan distinto. Entonces, ¿qué?

De tener los pies en la Tierra a que te prometan el cielo. Necesito saber si ya lo tengo.

domingo, 2 de octubre de 2011

Tonta,

Y con tendencia a equivocarme.
No busco consejos, Bécquer. Sólo alguien que entienda de amor.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Quiéreme más.

Cómeme a besos, báilame el tiempo, define mi trazo, sígueme el cuento. Cuenta los pasos, llórame poco, bébeme lento. Deslízame suave entre tus brazos, cántame alguna y víveme entera. Gírate rápido y mírame mucho. Llámame amor. Guíame a tientas, suéñame a oscuras, abre mis piernas. Enciende la luz. Enséñame el mundo, descríbeme en verso. Desnúdame fuerte, ódiame lejos. Duérmete débil.

Cómeme a besos. 

domingo, 4 de septiembre de 2011

2023

Un ático en Madrid, decorado con muchos cuadros, fotografías, elegante, con una terraza enorme. Una sola habitación, con una sola cama, con dos mesillas de noche. Un solo baño, con una sola ducha, con dos toallas grandes a juego y una de manos. Dos cepillos de dientes. Un salón bastante grande, pero acogedor, y las paredes blancas. Un pasillo donde ir dejando la ropa por los suelos y una sola puerta principal en la entrada. Dos juegos de llaves. Quizás un pequeño estudio con una de esas sillas de oficina y un montón de vuelos en la agenda. Maquetas de aviones y un uniforme. Y al fondo del pasillo, al lado de la habitación, un cuartito con tres paredes de color y una acristalada con vistas de los edificios de la capital. Allí, un caballete, una mesa llena de papeles de todas las medidas y texturas posibles, un mueblecito con todas las clases y gamas de pinturas posibles y un aparato de música moderno. Alrededor de 30 años y una plaza de garaje para mi Audi A6 azul marino con tapizado de cuero marrón, heredado. 

Ser adulto para contar historias de cuando erais jóvenes, quizás elegir nombre para dos más, una estantería con álbumes de fotos que se irán quedando antiguas, libros sobre aeronáutica y arte de todas las épocas, enciclopedias muy completas y fotos enmarcadas de momentos que aún no han sido.
Y un schnauzer que se llame Nietzsche. 

Y así podría ser, si fuésemos un poco más valientes, ambos.

lunes, 29 de agosto de 2011

De sangre.

"Y con este ron viejo en la mano,
Brindaré por el futuro padre de mis hijos y por ellos mismos. Por mi prima, y por su siguiente familia. Brindaré por todos los deseos que se han cumplido. Brindaré por los que quedan por cumplir, y por los que aún no hace falta que se cumplan. Brindaré por vosotros y por nadie más. Por el aire, por el agua y por el Sol. Brindaré por aquellos que deberían estar conmigo, por los que están y por los que estarán. Pero no por los no debieron estar nunca. Brindaré por el siguiente chupito y por lo que brindemos después. Brindaré por la familia, por mi sangre y brindaré con orgullo. Por mi madre, su madre y la madre de su madre. Por el juego, y por ganar, pero nunca brindaré por algo que no existe, como el azar o el destino. Brindaré por esa boda de 1904 que construyó mi nombre. Gracias, Toribio; gracias, Balbina. Por juntar los apellidos Puente Morán, vuestra tataranieta brinda hoy por vuestras lápidas. Por ese libro rojo lleno de esencia que pronto tendré que continuar. Por León. Por mi vida." Chin chin

sábado, 27 de agosto de 2011

León.

Y sus caminos. Y sus estrellas, su brisa, su frío, sus tardes y cuando se pone el Sol. Y que por las mañanas, lo primero que vea, sea su luz. No me hace falta mi aire, no me hace falta ni el mío, ni el de nadie. Qué pena que el aire más libre, te deje sin respiración. Qué pena, que el cielo más bonito, te haga cerrar los ojos para sentir su color. Qué pena que mil estrellas me cieguen, y me hagan pasar las noches con otros, para pasar de ellas. Qué pena que las fugaces sólo se vean caer allí, que es donde menos deseos necesito pedir. Qué pena que ese olor no se quede para siempre, y qué pena da que lo que más echas siempre de menos, es lo que te llena más. Qué pena, que las personas que lo construyen te hagan esperar 365 días antes de abrazarles otra vez. 

Y qué bonito. Y cuánto me alegro, Villalibre. Un placer, otra vez. 



Hay sólo dos cosas que hacen que me guste la palabra 'volver'. Hay sólo dos cosas que consiguen hacerme llorar de felicidad. Sólo dos que me quitan el sueño, que me hacen contar los días, que me llenan el corazón. Hay sólo dos cosas, sólo dos, que han cambiado siempre, y para siempre, mi vida. Sólo dos que me han hecho definir 'felicidad'. Que me hacen ser yo, y estar contenta por serlo. Y son las dos cosas que más me empujan hacia delante ahora mismo.

Y es León, y eres tú. Y tan grande como es Castilla, tan grande como eres tú, me lo podía llegar a imaginar.