sábado, 2 de julio de 2011

Día 3.

Se dejaba llevar. Se dejaba llevar por ti. No esperaba jamás, y no espera si no es por ti.

Pero tú, ya no eres tú. Cómo pudo cambiar tanto, mi pequeño amigo. Cómo pudo dejar así sus sueños, mi valiente compañero de aventuras. Cómo pudo olvidarse así de lo que era vivir, mi chico feliz. Cómo pudo dejarme así de sola, cómo pudo dejar de lado tantos sueños, cómo pudo romper tantas promesas, mi dulce y pequeño chico de los aviones. Cómo pudo crecer tanto, y darse cuenta de que decir 'amor' a veces duele,  si se lo escondí tan bien. Cómo pudo dejar de creer en mi magia, cómo descubrió el truco, mi ingenuo compañero de juegos. Cómo me ha podido abandonar de esta forma, si le cuidé tan bien. Cómo pudo irse así de mis brazos, cómo pudo olvidarse de todo el calor. Y cómo va a continuar en ese invierno de cartas rotas, promesas olvidadas y tristes miradas en el que se ha sumergido después de decirme adiós. Cómo ha descubierto esas cosas que yo no quería enseñarle. Cómo aprendió como hacerme sufrir, mi pequeño, valiente y dulce chico de los aviones. Cómo has perdido tanto el rumbo, alejándote así de mí.

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