Si te tomas esto como un juego, vas perdiendo. Pero si aciertas y caes en la realidad de que no es ningún 'tiroporquemetoca', dejarás de planear estrategias estúpidas y te darás cuenta de que te han comido ya tantas fichas, que no tendrás más remedio que empezar desde casa. Y bueno, te prometo que no estaré esperando con la mesa puesta.
Ni tu casa, ni tu dinero, ni tu coche, ni tú mismo conseguirás impresionar tanto como para tener a una zorra distinta cada noche. No tienes casa, ni dinero, ni coche. Ni siquiera te tienes a ti mismo ahora. Vuelve, madura. Aprendiendo de tu padre, que no es ningún ídolo. Es un divorciado y solitario fracasado que se apoya en las historias que te cuenta. Estás imitando a un perdedor, y espero que el aprendiz no supere al maestro, porque yo no me enamoro de perdedores. Te apoyas en el sexo que no tienes y tu única oportunidad era el amor, pero lo dejaste marchar. Tu comodín era tu indefensa ingenuidad, pero te has hecho mayor.
Y si pierdes tu inmadura y sobrevalorada partida, volverás. Y yo te esperaré, echaremos tu mejor polvo y después volveré con ese alguien que me espera para pasar nuestra mejor noche, para llamarme amor. Por supuesto, antes de irme, te haré saber que has fracasado, como tu padre. La sangre de un perdedor.
Sin embargo, aún puedes darte cuenta y echar marcha atrás. No seas idiota, te sigo queriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario