sábado, 12 de marzo de 2011

Sometimes, when you're young.

Vamos a escribir por escribir. Vamos a soltarlo todo. Vamos a poner una canción cualquiera de fondo.
Mac miller, another night

No estoy sola. Nunca estoy sola. En realidad ninguno de nosotros sabe de verdad lo que es estar solo. Y yo le tengo, y él me tiene. Ellos se tienen entre todos, de forma mucho más genérica. Me acompañan muchas cosas.

Sus camisas de cuadros, las sábanas de su cama como continuación a las mías. Las rayadas de alguna amiga, cajas de lápices de colores. Cajetillas de tabaco, fotografías, la ropa de mi armario y mis vasos de agua en la mesilla antes de irme a dormir. Alguna canción reproducida 803 veces en el iTunes. Mis lienzos, mis cosas. Sus cosas. Nuestras discusiones, nuestros polvos, nuestros 'te quieros', nuestras manías, aficiones, nuestras tardes. Alguna personita capaz de animarme cuando estoy llorando en cualquier portal. Mis diez pavos de costo para compartir. Mis fobias, mis vicios. Alguno de mis complejos, los complejos de cualquier otro gracias a mí. Mi orgullo, mis pastillitas de color rosa. Los dibujos de las paredes de mi habitación. Botellas de Desperados, esa primera vez tan difusa. Esos recuerdos que no me acuerdo que tengo. Esos que se quedan clavados con chinchetas al corcho de mi escritorio. Mis noches, las jirafas. En algún lugar de Ceuta. Cartas, Villalibre. La gente que no me importa, la gente a la que no le importo. Tus besos, el cajón donde guardo todas esas cosas que, por algún motivo, cumplen una regla general, un factor común, el cual las identifica como 'objetos para guardar en el cajón'.

Y todas esas cosas, como muchas otras, hacen que no me encuentre sola en un vacío existencial. Para bien o para mal, siempre nos queda algo. Ahora, reproducida 804 veces.

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