jueves, 10 de marzo de 2011

Y más adelante

Quiéreme. Perdóname todos mis fallos. No solo te necesito ahora, si no que te necesitaré en el momento en el que te hayas ido. En el momento en el que tenga que elegir el color de las paredes de mi casa, o hacer una mudanza. Te necesitaré como amigo, cuando te falle, para contarte mis errores. Te necesitaré preparando el desayuno, ya sabes, lo de cocinar y yo... Te necesitaré como almohada y sábanas, como despertador. Para ocupar el asiento del conductor en un coche de dos plazas. Para poner los cuadros más altos, para arreglar cualquier problema con la televisión. Para salir a dar una vuelta por las noches. Cuando se me olviden las llaves y estés esperándome en casa. Cuando necesite un masaje en los pies. Para cambiar las bombillas de las lámparas del salón. Para aumentar el sueldo que ganaré como artista. Para ir a restaurantes caros algún día destacado. Para tocarte cada noche, antes de dormir a tu lado. Para echarte de menos si es que algún día decides dejar de quererme. Pero te ayudaré a no hacerlo.

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