Después de aguantar, soportar y acostumbrarme a ese peso que llevo encima, me opongo. Y me ofendo, también. De justicia nunca sé nada, y tampoco de versos. Pero en prosa me oriento y pregunto, que si tanto hemos hecho, si tanto guardamos de nuestro pasado, si tantas preguntas hemos omitido, sin temor al silencio, ¿por qué ahora, sin tener nada, lo único que guardamos es miedo a perder cosas que no tenemos? Me ofendo. Que cada palabra ahora solo sea eso.
Abril, tú que sabes de verde, de amor y de aire. Tú que sabes de todo lo que quiero saber, dime por qué. ¿Por qué ha dejado de hacerme efecto su magia, cómo voy a continuar entre tanto viento? ¿Y por qué todo ha empezado a doler? Admito que me falta algo que siempre dije tener. Ya no soy tan fuerte. Ya no quiero más. Sólo necesito algo que nunca quise tener.
Alguien que me llame amor.
Alguien que me llame amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario