nada de cajitas de cristal. Son de acero, muy opacas. Y dentro, tantas cosas, que nunca hubieras imaginado que al abrirlas fueras a poder cerrarlas. Tantas, que sólo en el momento de después de haberlas cerrado, puedes afirmar, con total certeza y claridad, que te alegras de poder haberlas abierto.Y en realidad es eso. Y cuando ya has descubierto, una por una, todas esas pequeñas y grandes cosas que guardaban, tampoco te arrepientes del momento en el que las cerraste. Es bonito conocerlo todo, y que sepas que nunca jamás vas a poder olvidarlo. Guardar cajitas de acero. De eso se trata. Y que al tirar la llave no te arrepientas sólo porque sabes que no quedaba más que investigar. Porque sabes que te ha gustado todo lo que has descubierto.
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