domingo, 15 de mayo de 2011

Fue tan importante.

Conjugando verbos en pasado. Aprovechando el pequeño intervalo de horas, días, en el que puedo usarlos. Después de cada historia, otra. Imagínate un libro. Un argumento seguido, sin pausas. En las escenas en las que se cuenta algo que no te gusta, se pasa página sin pensar, y muy rápido. Pero cuando se te han acumulado páginas y páginas de pulsaciones aceleradas, y cuando son tantas las que has medido en cuanto a latidos de corazón por minuto, es muy difícil. Es muy difícil pasar como si nada. Pero oye, no te vas a quedar sin saber el final de la historia. Así que, qué decir. Los capítulos del 1 al 22, han sido, todos juntos, una bonita historia. Y todos los que la seguían se imaginaban ese final dramático tan obvio. Pero no. Sólo dejamos de escribir y comenzamos un nueva novela. 

Ya está, fin. Y sin ganas de capítulo 23.

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