Cuando sientes que no hay nada más, y que él lo tendría todo. Cuando te sientes tan idiota...te lo callas. No quieres que nadie sepa lo más grande de tu ser. Porque no lo tienes. Qué vergüenza. Y sí, quién sabe mañana. Pero hoy, siempre va a ser hoy. Y lo que escribo, escrito queda. Y cada beso...cada beso. Todavía no hemos empezado a contar. Todavía no sé si empezaremos a contar. Quién sabe si, quizás, todas esas cosas que quiero hacer...
No, da igual. No da igual. Cambia tanto cada pausa que pronuncias, que nunca empieces a parar. Solo más, y más, y más. Y mánchame. Que también queden tus marcas. Tápalas. Cubre las que no sean tuyas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario